Cuando nuestros hijos tienen un carácter fuerte decimos que tienen una gran personalidad y nos enorgullecemos de ello, pero este carácter fuerte si no lo educamos bien puede convertirse en un mal carácter cuando crezcan, y la gran personalidad pasar a ser una personalidad desagradable. 

Cuando un niño está enfadado o muestra una conducta rebelde y desobediente, debemos pensar que algo le está pasando. Tendremos que averiguar si ha tenido un mal día en el colegio o si se ha enfadado con algún amigo o compañero de clase, o tal vez su actitud sea la consecuencia de sufrir celos entre hermanos. En estos casos debemos de actuar con prudencia, hablaremos con el niño e intentaremos darle argumentos positivos para hacerle sentir mejor y hacerle cambiar su conducta.

El ambiente en el hogar influencia el carácter de los hijos

Discusión familiar con hijos

El carácter de los padres marca sin duda el carácter de los hijos, cuando los niños se desarrollan y crecen en un ambiente de malhumor, donde los padres discuten continuamente delante de ellos, esto contribuye a crear en los niños mal humor, tristeza y sentimientos negativos. De esta forma podemos influir negativamente sobre ellos y sobre su carácter.

Por una parte, hay padres que emplean una educación más permisiva, lo cual convierte a los niños en personas exigentes e intolerantes, acostumbrados a obtenerlo todo al instante y con facilidad, lo cual no resulta positivo ya que en el momento en el que no se sienten satisfechos se alteran en forma de rabietas, lloros y enfados constantes. No obstante, tan negativo es esto como el de la educación excesivamente autoritaria, ya que en ésta los niños pueden adquirir cierta rebeldía o incluso pueden tener problemas de autoestima al sentir que nunca logran contentar a sus padres.

Es necesario dedicar un tiempo a hablar con nuestros hijos, interesándonos por como les ha ido el día en el colegio e intentando detectar cualquier preocupación que tengan por pequeña que nos pueda parecer, ya que para ellos pueden ser importante. De esta forma podremos ayudarles a resolver problemas y conflictos, dándoles confianza y seguridad en sí mismos haciendo que se sientan más tranquilos y por tanto más felices. Es importante que sepan que pueden contar siempre con el apoyo de los padres.

Una estrategia para tratar de controlar el mal genio de los niños es fomentar su sentido del humor y enseñarles a dominar su carácter para conseguir hacerles más felices, ya que de lo contrario puede afectar muy negativamente en su futuro y en sus relaciones personales.

Otros consejos son los siguientes:

  • Cuando un hijo se enfada nuestra reacción nunca debe ser de enfado con él porque el niño se bloqueará y a la larga es perjudicial pues verá el enfado como la forma más rápida de resolver cualquier conflicto.
  • Debemos educarlos con buen humor, que siempre nos vean contentos.
  • Recurrir a las bromas para quitarle un enfado, restándole importancia.
  • Enseñarles a ponerse siempre en lugar de los demás, esto es muy importante para que aprendan a pedir perdón y que se sientan después de hacerlo mejor y más felices.
  • Elogiarles cuando su conducta es adecuada, hacerles saber que con buen humor contribuyen a la felicidad de todos.

Para finalizar, destacaremos un consejo importante que debemos de tener siempre en cuenta en la educación de nuestros hijos y es EDUCAR SIEMPRE EN POSITIVO.

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