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Los jóvenes buscan separarse un poco del hogar para ir tras la independencia y hacer su propia vida, sin embargo, en las personas mayores sucede lo contrario: permanecen más tiempo en el hogar y buscan más compañía que el resto de la familia, pero se encuentran con un problema muchas veces desapercibido que es la soledad.

Es natural que por las diferentes actividades de los otros miembros de la familia los ancianos pasen el día entero solos en casa o en una residencia para personas de edad avanzada. Esta parece ser una decisión acertada, pero podría en realidad afectar la salud de la persona.

 

Soledad maligna en los ancianos

Cerca del 10% de las personas mayores sufren de lo que se denomina “soledad maligna”, una condición que si bien no muestra síntomas específicos en el organismo afecta tanto la salud emocional como física.

La soledad y el estrés crónico actúan de forma similar sobre el cerebro, ambos producen una respuesta negativa del sistema endocrino y deprimen el sistema inmunológico, haciendo que la persona sea más propensa a desarrollar cualquier patología.

Según los estudios del Instituto de Investigaciones Psiquiátricas (IIP), las enfermedades más comunes por el estado de soledad en personas mayores son las infecciones constantes, diabetes, hipertensión arterial, ansiedad y depresión.

También es frecuente la agudización de las enfermedades ya presentes en el anciano debido a una importante disminución del cuerpo para combatirlas y las fracturas de todo tipo debido a la inactividad, descuido o incapacidad de realizar ciertos movimientos y actividades.

Uno de los aspectos más preocupantes es que la soledad en personas mayores aumenta conforme transcurren los años, por eso es importante tomar medidas desde la jubilación que es cuando comienzan a aparecer estos problemas.

 

Mantenerse activo es luchar contra la soledad

actividad en personas mayores

Uno de los principales detonantes de la soledad en la tercera edad es dejar de realizar actividades por creerse “demasiado mayores” para ese tipo de cosas.

Una persona mayor puede aprender a usar el ordenador, teléfono inteligente, tomar clase de baile o yoga, realizar manualidades o jardinería y de esta forma combate la soledad pues son actividades que involucran a la familia o que puede realizar en un lugar donde conocerá otras personas.

Es importante para una persona mayor sentirse útil tanto en su casa como fuera, esto le permitirá sentirse un miembro útil de la sociedad, mantendrá alta su autoestima y le será más fácil rodearse de otras personas, alejando la soledad.

 

La soledad en personas mayores inicia en la jubilación

La jubilación representa un merecido descanso tras muchos años de arduo trabajo, sin embargo, la mayoría de adultos mayores la contemplan con terror.

Cuando una persona mayor se jubila puede experimentar frustración, apatía y mal genio, sobre todo si comenzó a trabajar a una corta edad, creó su propia empresa o tuvo un trabajo muy absorbente durante toda la vida.

Esta conducta deriva del hecho de que tras la jubilación se conciben a sí mismos como personas de poco valor que ya no pueden desarrollar una actividad útil, sin embargo, esto es solo un punto de vista.

Para evitar el aislamiento y la soledad de una persona tras la jubilación su familia debe demostrarle que aún está en una etapa aprovechable y que se le aprecia sin importar su puesto. Se trata de un descanso fruto de sus años de trabajo y no de un castigo impuesto por el tiempo.

 

La compañía de un animal combate la soledad

Diversos estudios realizados en geriátricos han demostrado que la convivencia de las personas de la tercera edad con ciertas mascotas resulta beneficiosa, sobre todo cuando se trata de perros.

Los perros requieren salir a la calle a pasear y ejercitarse por lo que el adulto mayor a su cargo se verá obligado a abandonar el confinamiento e inevitablemente establecerá vínculos sociales con quienes se acerquen a acariciar a su mascota o compartan la misma ruta del paseo.

La soledad maligna puede combatirse sin ningún tratamiento, basta con prestar un poco más de atención a las personas mayores y ayudarlas adaptarse de forma amena a esa nueva etapa en sus vidas.

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